La tasa de mortalidad aumenta tras el consumo de bebidas azucaradas

En Europa, científicos han demostrado que el alto consumo de refrescos está asociado con una mayor mortalidad entre la población. Las bebidas con azúcar y edulcorantes resultaron ser dañinas: la primera aumentó el riesgo de muerte por enfermedades del sistema digestivo y la segunda por enfermedades #cardiovasculares.

Esta  conclusión es el resultado de un estudio en cerca de 452.000 personas de ambos sexos, distribuidas en 10 países europeos y en el que han participado científicos del Instituto Catalán de #Oncología (ICO) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL).

La revista JAMA Internal Medicine, sostiene que beber dos o más vasos al día – en comparación con menos de un vaso al mes– de refrescos endulzados con azúcar o artificialmente se ha relacionado con mayor riesgo de muerte por todas las causas.

Por otro lado, se encontró que existe un mayor porcentaje por enfermedades circulatorias asociadas a consumir dos o más vasos al día de bebidas azucaradas y un mayor riesgo de muerte por enfermedades digestivas asociadas a beber uno o más de un vaso al día. Pero cabe mencionar que no se observó ninguna relación entre el consumo de bebidas refrescantes y la mortalidad por cáncer.

Lo que limita los resultados del estudio

Se trata del estudio más grande realizado hasta la fecha para investigar la asociación entre el consumo de refrescos y la mortalidad. Sin embargo, tiene varias limitaciones, por lo que los autores advierten de la necesidad de seguir trabajando.

“Dado el diseño observacional del estudio, no es posible establecer la causalidad entre el consumo de refrescos y la mortalidad, y reconocemos que las asociaciones observadas pueden estar sesgadas debido a la confusión residual”, apuntan los autores.

“No obstante, el gran número de participantes y de muertes registradas permite realizar análisis de otros factores de riesgo y, en general, se observan asociaciones similares. Además, el análisis de control negativo no encontró ninguna asociación entre el consumo de refrescos y las muertes por causas externas”, concluyen.